Resumen: Factores que parecen no estar relacionados con la atención médica influyen en las preferencias y sentimientos sobre esa atención, pero también en los resultados. La consideración por parte del médico de estos factores puede aumentar su efectividad clínica.

La psicología del paciente se reconoce como un factor importante en los resultados de salud. Lo que los pacientes creen acerca de su salud y sus médicos pueden afectar significativamente su iniciativa y su adherencia a los tratamientos.

Es importante reconocer que los factores que parecen no estar relacionados con la atención médica pueden influir en los sentimientos sobre esa atención, así como en los resultados. La razón de que esto ocurra es que el cerebro no está diseñado para analizar cada elemento de una experiencia y racionalmente considerar qué aspectos de esa experiencia son relevantes para la decisión que haya que tomar. En cambio, inconscientemente integramos nuestras evaluaciones de diferentes partes de una experiencia para simplificarlo en una evaluación general y rápida.

El director del Laboratorio de Neuroimagen Humana y de la Unidad de Psiquiatría Computacional del Instituto de Investigación Virginia Tech Carilion, L. Montague, demostró esto de forma brillante hace más de una década. En relación a esto, Read y sus colegas realizaron pruebas sobre el sabor de Coca-Cola y Pepsi. Encontraron que cuando los sujetos eran ciegos a la marca, no había diferencia significativa en la preferencia declarada de las dos bebidas, ni en la actividad neural mostrada en una fMRI (un tipo de resonancia). Sin embargo, cuando los sujetos sabían qué marca estaban probando, se revelaron preferencias claras. Los sujetos informaron haber disfrutado de Coca-Cola más que de Pepsi y se mostraron cambios correspondientes en la actividad cerebral. En otras palabras, el impacto psicológico de las marcas fisiológicamente alteró la experiencia de las personas sobre las bebidas.

Una de las principales ventajas de este estudio es que, tanto si lo comprendemos como si no, nuestro concepto de “valor” depende más de lo que estamos evaluando que de las características objetivas.

¿Qué significa esto para la medicina?

Pues, sobre todo significa que las percepciones de los pacientes sobre su salud y sus médicos están influenciadas por factores no clínicos. Los pacientes no evalúan a los médicos estrictamente sobre lo eficaces que son o sobre la base de dónde se han formado y que calificaciones o puestos han obtenido o qué resultados clínicos han ido logrando en su práctica.

Algunas de las influencias que afectan la percepción del paciente son las influencias que los médicos ven como independientes de los resultados de salud y por lo tanto no les dedican mucho tiempo a valorarlas. Reconocer las cosas no intuitivas que afectan a los pacientes puede ayudar a los médicos a mejorar las experiencias de los pacientes e incluso sus resultados.

Aquí hay tres cosas que afectan de una forma importante a la manera en la que nuestros pacientes nos ven tanto a nosotros como a las opciones médicas que les ofrecemos.

1. Las expectativas que creamos. Como demuestra el estudio de Montague, nuestras percepciones y nuestra actividad cerebral dependen absolutamente de las expectativas, y usamos pistas de nuestro entorno para construir esas expectativas de manera predecible. Los placebos, por ejemplo, funcionan porque los pacientes esperan resultados positivos. Los pacientes informan del alivio de los síntomas no sólo después de tomar pastillas de placebo, sino también después de someterse a cirugía placebo.
Del mismo modo que el ofrecer determinadas intervenciones médicas puede afectar las expectativas del paciente, también lo son las actitudes de los médicos al respecto. Si usted está entusiasmado con un tratamiento, por ejemplo, probablemente aumentará las expectativas de su paciente con respecto a sus posibles efectos.

Las creencias y expectativas de los pacientes con respecto a la atención clínica recibida también están influenciadas por aspectos no clínicos de su experiencia en esta atención. Por ejemplo, los pacientes inconscientemente hacen suposiciones sobre sus médicos tanto en base a su apariencia como del espacio en el que se ofrece la atención clínica.

Tendemos a suponer que las personas más atractivas también son más agradables y más inteligentes que las personas menos atractivas, y hacemos el mismo tipo de suposiciones sobre la calidad de los bienes y servicios. En su libro “Predictably Irrational”, el economista conductual Dan Ariely describe una investigación que muestra que la gente percibe el mismo café como superior si se sirve en un ambiente exclusivo.

2. La medida en que empoderamos. Hay muchas pruebas que sugieren que el sentimiento de control es importante para nuestra salud. Este deseo de control puede explicar el hecho de que los pacientes que reciben información adicional acerca de sus intervenciones y atención médica experimenten posteriormente síntomas menos graves. También ayuda a explicar por qué la comunicación médico-paciente es fundamental. De hecho, la calidad de la comunicación no sólo afecta la satisfacción del paciente, sino también la adherencia del paciente a los tratamientos, e incluso a otros resultados fisiológicos, lo que influye directamente en los resultados de salud.

El efecto psicológico de un diálogo constructivo entre médico y paciente…

 

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Nisha Cooch