En el mundo de hoy, el pensamiento creativo es más necesario que nunca. Muchas empresas no sólo buscan mentes creativas en sus equipos, sino que para afrontar la diversa complejidad de problemas que se plantean a diario en nuestra sociedad también requieren usar una buena dosis de creatividad.

Afortunadamente, la creatividad no está reservada solo a los artistas y los genios. La ciencia moderna sugiere que todos tenemos la capacidad cognitiva de generar ideas originales, algo que los investigadores denominan “pensamiento divergente”. Y todos podemos elegir entre una serie de ideas que es más probable que tengan éxito, lo que los investigadores denominan “pensamiento convergente”.

Si bien es posible que no todos seamos igualmente capaces con este tipo de pensamiento, podemos entrenar nuestra habilidad en la resolución creativa de problemas, bien sean éstos de índole tecnológico o bien para crear una nueva pintura.

La pregunta es ¿cómo?

Numerosos estudios han demostrado que la música mejora la cognición y el aprendizaje y la memoria en otros estudios, tiene sentido que quizás también tenga un impacto en el pensamiento creativo.

Un estudio novedoso sobre este tema, el de Ritter SM y Ferguson S (2017) trata de un experimento en el que los participantes probaron ejercicios de creatividad que midieron el pensamiento divergente o convergente mientras estaban expuestos al silencio (escenario control) o la música clásica que evocaba cuatro estados emocionales distintos: alegría, tranquilidad, tristeza o ansiedad.

Después de observar y comparar lo que los participantes eran capaces de crear después de la exposición al silencio o a los cuatro tipos de música, se valoró el pensamiento divergente y convergente en los cinco estados emocionales, los investigadores encontraron que los participantes que escucharon música alegre obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en el pensamiento divergente que los que actuaron en silencio. En otras palabras, propusieron más ideas totales, e ideas más creativas e innovadoras (según la evaluación de observadores que no conocían el objetivo del estudio). Los otros tipos de música no tuvieron este impacto.

Estos resultados sugieren que escuchar música alegre aumenta el rendimiento en el pensamiento divergente, sugiriendo que ésta mejora la flexibilidad cognitiva necesaria para encontrar soluciones innovadoras, la capacidad de cambiar entre diferentes conceptos y perspectivas, en lugar de ver el problema desde un punto de vista rígido.

Curiosamente, si a los participantes les gustó o no la música no tuvo ningún impacto en su rendimiento, lo que sugiere que los beneficios no provienen simplemente de disfrutar de la música. Y ninguno de los tipos de música tuvo un impacto en el pensamiento convergente, que requeriría dar una respuesta correcta en lugar de abrir la mente a muchas ideas potenciales.

El estímulo del pensamiento divergente y no del convergente después de escuchar música alegre puede explicarse por el hecho de que las tareas convergentes dependen menos de la fluidez y la flexibilidad.

También puede tener que ver con el estado de ánimo creado por la música alegre. Después de todo, la felicidad se considera una emoción positiva que, según la investigadora Barbara Fredrickson, amplía nuestra mentalidad y aumenta nuestro deseo de explorar y jugar. Aunque los investigadores no analizaron realmente los cambios de humor, la investigación sugiere un vínculo entre el estado de ánimo positivo y la creatividad, lo que sugiere que este puede ser el mecanismo subyacente detrás de los beneficios de la música alegre.

En cualquier caso, los resultados sugieren que sería interesante que pudiéramos escuchar música alegre mientras trabajamos, especialmente si necesitamos encontrar nuevas formas de ver un problema en particular. Como concluyen los autores, “escuchar música puede ser útil para promover el pensamiento creativo de manera económica y eficiente en diversos entornos científicos, educativos y organizacionales cuando se necesita el pensamiento creativo”.

 

  1. Ritter SM, Ferguson S (2017) Happy creativity: Listening to happy music facilitates divergent thinking. PLOS ONE 12(9): e0182210.https://doi.org/10.1371/journal.pone.0182210

 

 

Jesús Pujol

Grupo de Trabajo de Neurología de la semFYC

 

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